Mundialito o no Mundialito esa es la cuestión

En los últimos años, el Mundialito de los Pobres parece haberse convertido en el termómetro para definir el nivel del indor en Cuenca. Y es que bajo el lema «Sin Mundialitos» las puertas a los indoristas se les cerraron en varios campeonatos de la ciudad.

Mientras organizadores de los torneos aseguran que esto permite una competencia más justa entre los equipos, acortando la diferencia entre uno y otro, evitando que «ganen los de siempre», jugadores rechazan la medida, pues son menos los campeonatos en los que participan, repercutiendo muchas veces en el tema económico, ya que muchos de los llamados refuerzos top, cobran un promedio de $20 a $30 por cada partido.

Diego Pugo, organizador de varios torneos en la ciudad, asegura que cuando los equipos son «deslotados» y se enfrentan con quienes representan a grupos de amigos, trabajadores, familia, estos últimos, ante los malos resultados se retiran tempranamente, complicando incluso la parte económica de la organización. «Ahora los jugadores deben pensarlo muy bien si cobrar por un torneo que dura un par de meses o perderse la mayoría de campeonatos de la ciudad» enfatiza Pugo.

«Cada quien tiene la libertad de organizar el campeonato según su conveniencia» es el criterio de Jorge Uguña, organizador de Copa Canario, quien está al frente de torneos de indor cerca de 15 años. Fomenta la participación sin restricciones; a más del nivel que se observa en los partidos, están los premios económicos, por ejemplo «Sin Mundialitos» el premio bordea $2.000 mientras que cuando se permite la participación de los «Mundialitos» puede llegar hasta $3.500, todo esto teniendo en cuenta que «al estar equipos de gran nivel, varios dirigentes deciden no participar, mientras que cuando es restringido hay más equipos».

Algunos campeonatos de indor en Cuenca han intentado «consensuar» permitiendo la participación de un máximo de dos a tres jugadores, o dividir en categorías, este es el caso de Williams Morocho, de Copa El Paraíso, para quien, a más del tema económico es la exigencia del certamen. Morocho manifiesta que cuando la modalidad es libre, los equipos se refuerzan lo mejor posible, invirtiendo los dirigentes fuertes sumas de dinero, razón por la cual, quienes no pueden pagar a jugadores deciden no inscribirse, pues la competencia no le parece es justa, ante esta situación optó por hacer paralelamente, con y sin jugadores del Mundialito.

Juan Pablo Campoverde, organizador del campeonato de la Ciudadela Tomebamba está totalmente en contra de limitar la participación de los «Mundialitos» en sus torneos no hay restricciones, para él los campeonatos barriales no están medidos por la chequera, sino más bien la amistad «Todos tienen el derecho a participar». Este pensamiento también lo tiene el jugador Adrián Toalongo, aunque respeta la decisión de los organizadores, no la comparte. Adrián, conocido en Cuenca por su gran capacidad goleadora, reconoce además el problema económico que esto significa a quienes viven del  indor, y recuerda que años atrás, «ganar a los mejores de la época era lo máximo».

Nelson Bustos, actualmente uno de los indoristas de mayor renombre lamenta la decisión de los organizadores, a más de limitar las posibilidades de jugar libremente en Cuenca lo hace con el espectáculo. «Es una regla que no se veía antes, en nuestros inicios nos codeamos con los mejores y así adquirimos el nivel» recalca Bustos.

Sin embargo la situación parece cambiar, ya que cada año, a meses de la inauguración del Mundialito de los Pobres, directivos de los barrios participantes recorren distintas canchas de la ciudad en busca de nuevos elementos para sus equipos, situación que a un jugador le podría significar un «autogol» debido a que cada vez son más los campeonatos en Cuenca con el impedimento a los jugadores del Mundialito, y el fichar por un barrio, limitaría sus opciones de jugar libremente en los torneos de Cuenca, de ahí el porqué varios jugadores en la actualidad piensan más de una vez en ser o no parte del campeonato de Amistad Club.